Yang Zhu – Brevedad de la vida consciente

Yang Zhu dijo:

Cien años es el límite de una vida longeva, pero ni uno entre mil alcanza esa edad. Es más, aquellos que lo consiguen pasan la mitad de los años en la inconsciencia de la infancia y de la vejez.

El tiempo de sueño mientras duermen más el tiempo que desperdician en vigilia durante el día, suman otra mitad del resto. Además, el dolor, la enfermedad, la tristeza y el miedo se llevan aproximadamente otra mitad. Así, en realidad les quedan solamente diez años para disfrutar. Y aún así, no les queda una simple hora libre de ansiedad.

Entonces, ¿Cuál es el propósito de la vida humana? ¿Qué la hace placentera?

La comodidad, la elegancia, la música y la belleza. Pero no siempre se puede satisfacer el deseo de comodidad y refinamiento y tampoco es posible disfrutar de continuo de la belleza y la música.

Con todo, advertidos y persuadidos por castigos y recompensas,  impulsados y repelidos por la fama  y las leyes, los hombres experimentan permanente ansiedad. Se esfuerzan por una vana hora de gloria y por la magnificencia que les procurará sobrevivir a la muerte. Siguen sus caminos solitarios, ponderando lo que oyen con sus oídos y lo que ven con sus ojos, considerando con detenimiento lo que es bueno para la mente y para el cuerpo; y de esta manera pierden la felicidad del presente, sin poder renunciar a esas preocupaciones por una hora.

¿En que se diferencian, pues, de los presos encadenados?

En la antigüedad los hombres sabían que todas las criaturas se incorporan a la vida por un breve periodo de tiempo y se van de súbito con la muerte. En consecuencia, cedían a sus impulsos y no reprimían sus tendencias naturales.

No se negaban nada que les pudiera proporcionar placer al cuerpo; por consiguiente, como no buscaban la fama sino que seguían su propia naturaleza, vivían sin complicaciones, nunca en desacuerdo con sus inclinaciones. No buscaban la fama póstuma. Tampoco delinquían y no les importaba la gloria, ni la reputación, ni el rango, ni la posición, como tampoco, alargar la vida.

楊朱 Yang Zhu, (370-319 a. C.)

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