El Maestro de las Nubes

El Maestro de las Nubes franqueó las puertas de palacio, pasó por el puente del Noveno Dragón y atravesó la extensa senda real. Llegaba vestido con una larga túnica de anchas mangas y en su mano derecha sostenía un plumero sagrado y en la mano izquierda un cesto con flores.

Cuando camina sobre las nubes, las estrellas y los planetas se agitan y tiemblan,  cuando atraviesa las montañas, los tigres le reverencian y cuando surca los mares, los dragones se inclinan en su presencia.

A su llegada a la corte dijo:

—Su majestad, este humilde taoísta le saluda.

Viendo que el taoísta no se arrodillaba ni se inclinaba ante él, el rey Zhou se mostró contrariado.

—Soy el rey, señor de los cuatro océanos, aunque seas un inmortal taoísta, vives en mi territorio. ¿Cómo te atreves a comportarte de forma tan grosera? Serás castigado por ello aunque mis funcionarios me reprueben por intolerante. Pero antes, veamos si puedes responder a mis preguntas debidamente.

Así, el rey Zhou preguntó:

—¿De dónde vienes?

—Vengo de las nubes y de los ríos— respondió el taoísta.

—¿Qué significa  “de las nubes y de los ríos”?

—Mi corazón es libre como las blancas nubes y me pensamiento fluye como el agua.

El rey Zhou era un gobernante no falto de ingenio y le formuló una pregunta filosófica:

—¿Dónde irías si las nubes se disiparan y los ríos se secasen?

—Si las nubes se disiparan vería la luna brillante en el cielo y si los ríos se secaran surgirían resplandecientes perlas en su lecho.

La furia del rey Zhou se tornó en alegría y exclamó con júbilo:

—En un principio estaba contrariado por la forma de tu saludo, pero por tus respuestas me doy cuenta que eres un gran santo y sabio.

El rey Zhou dijo a sus sirvientes que le procurasen un asiento al Maestro de las Nubes y sin más preámbulos el taoísta se sentó al lado del rey.

El maestro de las Nubes agachó la cabeza mostrando respeto y dirigiéndose al monarca dijo:

—Su majestad admite que al rey se le debe conceder el más alto honor, pero desconoce que de las tres religiones, Taoísmo, Budismo y Confucianismo, el Taoísmo es la más honorable.

—¿Por qué es así?

—Permítame decirle que entre las tres religiones, el Taoísmo es la más respetable. Un taoísta no se postra ante un rey ni acude en busca de duques ni altos ministros. Vive eremita y evita las trampas de los poderes políticos. Rechaza el mundo vulgar considerándolo una mera red y entrega por completo su vida en busca de la verdad. Se aleja de la fama y la riqueza, encuentra la dicha entre bosques y arroyos, abandona los conceptos de honor y deshonor y se refugia en las cavernas. Tiene un manto de estrellas por la noche y de sol por el día. Usa algodón por vestido, sombreros tejidos de flores y colchón de hierbas silvestres. Bebe de dulces manantiales, come semillas de pino y cipreses para garantizarse la longevidad, aplaude cuando canta y duerme en las nubes después de bailar. Filosofa sobre el Tao y escribe ensayos y poemas sobre el vino con sus amigos. Desdeña la riqueza y se regocija en la pureza y la pobreza. Vive la vida sin preocupaciones y gasta su tiempo discutiendo la grandeza y decadencia de las dinastías.

Aunque las cuatro estaciones cumplen un ciclo infinito, puede tornar negro su pelo canoso y rejuvenecer su cuerpo. Ayuda a las gentes con hierbas medicinales y les aparta de la muerte. Exorciza espectros y demonios por medio de sortilegios y encantos. Reúne las refinadas emanaciones tanto del cielo como de la tierra y recolecta la esencia del sol y de la luna. Se cultiva a sí mismo con el yin y el yang y consigue renacer por medio del fuego y del agua. Recolectando los ingredientes en las estaciones apropiadas extrae los elixires de la vida. Vuela sobre el Ave Fénix y la Grulla Blanca e invoca el Palacio de Jade Púrpura del Emperador Supremo.

A diferencia de los confucianos que buscan altos cargos en los ministerios, los taoístas sólo ven el poder político y la riqueza como nubes flotantes. A diferencia de los seguidores de la secta Jie que practican brujería y hechicería, los taoístas solo se preocupan del Tao. Por eso, de las tres religiones, es el Taoísmo la más respetable.

封神演义 La creación de los dioses.