Vampiros chinos en la dinastía Tang

En tiempos de la dinastía Tang, vivía Mu Shigu, un joven al que le gustaba mucho viajar y se pasaba todo el año vagando de aquí para allá, de Norte a Sur del río Yangtze.

Una noche, sin tener donde dormir, apresuró su paso hasta encontrar un monasterio en mitad del monte. Llamó a la puerta y abrió un bonzo barrigudo de mediana edad, bondadoso y cordial.

— ¡Peregrino,  llamas a la puerta en mitad de la noche! ¿Qué penalidades te traen a nuestro monasterio? — preguntó el bonzo juntando sus manos en señal de saludo.

— Maestro, soy un viajero en dificultades. No encuentro albergue donde pasar la noche. ¿Sería tan amable de permitirme dormir en su noble monasterio? — Preguntó Mu Shigu mostrando respeto.

— ¡Esta bien! ¡Entra! — Dijo el bonzo barrigudo viendo como la noche era muy oscura — pero debo pedirte disculpas porque este establecimiento es muy modesto y apenas tiene comodidades.

— Maestro, es muy amable de su parte permitirme pernoctar, se lo agradezco de todo corazón — dijo Mu Shigu.

Un momento después le seguía dentro del templo. El bonzo iluminaba los pasillos con una linterna en la mano. Pasaron por una habitación cerrada con candado y después llegaron delante de la puerta de un cobertizo para la leña.

— ¡Aquí pasarás la noche! — dijo el bonzo.

Mu Shigu aunque ahora ya tenía un sitio para dormir, no estaba muy contento con el cobertizo de la leña y permaneció vacilante en la puerta.

— Lamento que no haya ninguna otra habitación disponible en todo el monasterio — dijo el bonzo adivinando las reticencias de Mu Shigu.

«Este bonzo miente sin siquiera sonrojarse — se dijo para sí —  pues acabo de ver una habitación libre. No permitiré que me mienta»

— Maestro, ¿no hay allí una habitación libre? — preguntó.

— No permitimos que entre nadie en esa habitación — contestó el bonzo.

— ¿Por qué?

— No preguntes, peregrino — dijo el bonzo, — si he dispuesto el cobertizo de leña como alojamiento es por tu propia seguridad.

— ¿Pero, Maestro, cual es la razón? — preguntó muy intrigado Mu Shigu.

— ¿De verdad quieres saberlo? — preguntó el bonzo.

— Sí — contestó Mu Shigu.

— De acuerdo, te explicaré porque no es seguro dormir en esa habitación para que no pienses que soy poco generoso — dijo indeciso el bonzo. — En esa habitación se producen apariciones sobrenaturales. La última persona que se alojó en ella sufrió una agresión. Desde que estoy en este monasterio ha habido mas de treinta heridos, por eso hemos cerrado con llave y no dejamos que entre nadie.

— Quiero quedarme a ver que pasa — dijo Mu Shigu.

— ¿No tienes miedo a que el ser sobrenatural te lastime? — preguntó con sorpresa el bonzo barrigudo.

— Siempre me han gustado las aventuras, cuanto más riesgo más emocionante. Es como una enfermedad — dijo riéndose Mu Shigu.

El bonzo intentó convencerle para que desistiese pero Mu Shigu ya había tomado la decisión y ni nueve toros le sacarían la idea de la cabeza. No le quedó más remedio, por tanto, que sacar las llaves y abrir.

Dentro estaba oscuro. Había un desagradable olor a moho. Mu Shigu se adentró dos pasos. Varias telas de araña se le adhirieron a la cara. Reconoció que el monje no había mentido, en esa habitación realmente no había estado nadie desde hacía mucho tiempo.

Mu Shigu limpió un poco y se acostó. Estaba tendido pero se mantenía vigilante. En la mano tenía una navaja afilada. Permaneció en silencio aguardando acontecimientos.

Esperó hasta la media noche pero no hubo ni sombra de seres sobrenaturales.

Mu Shigu apenas se mantenía despierto.  Estaba cansado y de vez en cuando cabeceaba hasta que poco a poco se fue quedando dormido.

De pronto, sintió frío. Temblaba. Se despertó  y notó un viento insano que entraba por la ventana, soplaba justo en su dirección. Era un viento raro, parecido al producido por alguien con un abanico.

Mu Shigu, con movimientos lentos se deslizó por un lado de la cama. Agarró la navaja y lanzó varias cuchilladas a diestro y siniestro. Lo que fuera la cosa que había atacado cayó a un lado de la cama emitiendo un  sonido seco.

Pasó un rato. El viento insano surgió de nuevo, Mu Shigu volvió a utilizar la navaja con determinación y acertó unas puñaladas a aquella cosa. Finalmente, se oyó otro golpe.

Después, tranquilidad. Todo estaba quieto y no hubo más apariciones. Mu Shigu durmió tranquilamente hasta la mañana siguiente.

Amaneció un día claro. El bonzo barrigudo llamó a la puerta. Mu Shigu abrió.

— ¿Qué tal estás?  ¿Donde te ha herido el monstruo? — preguntó con impaciencia.

— ¿Monstruo? ¿Qué monstruo? ¡A dos murciélagos no se les puede llamar monstruos! — dijo Mu Shigu con un bostezo y frotándose los ojos.

El monje barrigudo miró al suelo. A izquierda y derecha de la cama yacían dos vampiros en sendos charcos de sangre.  Sus alas eran de dos palmos de largo. Los ojos redondos y grandes como melocotones.

— ¿Cómo? ¿Eso era todo lo que provocaba los sucesos sobrenaturales? — dijo vacilando el monje. — En los libros sagrados se mencionan vampiros que logran alargar su vida chupando la energía vital de la gente y dicen que pueden  llegar a vivir más de trescientos años y adoptar forma humana y poseer magia y hechicería. ¡Hoy, gracias a tu valiente actuación desafiando el peligro has conseguido eliminarlos evitando que absorban la energía vital de más gente y que ocasionen mayores perjuicios en el futuro!

Mu Shigu simplemente sonrió y después reanudó su viaje.

Relato perteneciente a 博异志 Boyizhi (Registros extensos de sucesos extraños), recopilación de relatos de la dinastía Tang (618-907) por Gushenzi 谷神子 conocido como “Maestro del dios en el valle”.

Kanji más significativo del año 2015

La fundación Kanken japonesa, dedicada a la promoción del uso de los kanji, ha elegido por votación popular el carácter más representativo del año 2015:

安安 en japonés tiene dos lecturas “an” y “yasui”. En chino se pronuncia “ān” (con el primer tono). Significa seguridad, tranquilidad o paz, según el contexto.

Fue el abad del conocido templo Kiyomizu de Kyoto quien un año más anunció el resultado de las votaciones. Se subió a una plataforma desplegada para la ocasión y ante una gran expectación de público y medios de comunicación escribió con un pincel de grandes dimensiones  el carácter “an”.

Abad del conocido templo Kiyomizu de Kyoto escribe 安

La elección popular del kanji 安 demuestra la preocupación creciente entre la población en temas de seguridad como consecuencia de los ataques terroristas en París.

安 recibió cerca de 130.000 votos, totalizando un 4,3% de todos los votos emitidos. En segundo lugar, con un 3.8% lo ocupó el carácter 爆, que significa explotar, estallar y se pronuncia baku en japonés y bào (cuarto tono) en chino.

En la elección del carácter “an” han contribuido las dificultades experimentadas por el Primer Ministro japonés, Abe Shinzo, para conseguir la aprobación de los presupuestos relativos a la seguridad nacional. Además, en este año 2015 se conmemoraba el 70 aniversario del fin de la segunda guerra mundial. Pero principalmente para la elección de 安 ha influido mucho más en la opinión pública japonesa los atentados terroristas pertrechados en París durante el año 2015 y la ignominiosa ejecución de dos ciudadanos japoneses en Siria por ultrafanáticos religiosos.

El carácter 安 es un ideograma muy visual. Su significado es fácil de deducir atendiendo a las dos partes de las que se compone: abajo mujer: 女 y arriba techo: 宀 . Esto es, una mujer bajo techo. Etimográficamente, una mujer sentada tranquilamente en el hogar con el significado original de estable, seguro y cómodo.

Encontramos este carácter en muchas palabras, algunas muy conocidas como:

  • 天安门 Tian’anmen, la famosa plaza de Pekín, que con 天, cielo y  门 puerta, significa “Puerta de la paz celestial”
  • Otra palabra que incluye el término 安, es 公安, Gōngān, seguridad pública.
  • An, además se utiliza como transcripción fonética de otros idiomas como en 胡安 Juan o 安娜 Ana.

Para finalizar, veamos como escribir  este carácter de seis trazos.

安

Pinchar para ver como se escribe el carácter 安 de seis trazos.

“Crisis” en chino no significa “peligro” + “oportunidad”

Un refrán chino afirma que una mentira por más que la repitan tres personas sigue siendo una mentira. Y una mentira es lo que nos ocupa en estas líneas. Una mentira que últimamente parece repetirse con sorprendente frecuencia en los medios de comunicación.

Crisis en chino no es peligro más oportunidad

Crisis en chino no es peligro más oportunidad – Camesasoft.com

Enchufamos el televisor y coincidimos  con un debate de actualidad donde varios tertulianos  porfían sobre la crisis económica. Se intercambian opiniones apasionadas de economía. Se defienden teorías contrarias y se rebaten argumentos de un lado para otro del plató. A cada intervención se eleva el interés por saber quien defiende el punto de vista mas acertado… cuando de pronto alguien  tratando de poner una nota exótica y culta a la batalla dialéctica afirma que deberíamos aprender de los chinos, pues en chino  la palabra “crisis” se escribe con los caracteres “peligro” y “oportunidad”. Después sigue un breve discurso auto complaciente de la verdad contenida en dicha aseveración.

-¡Fantástico! Es una idea propia del taoísmo, ejemplo de la asimilación de opuestos, del éxito tras el fracaso, el más tras el menos, el yin y el yang,… Esto… ¡Pues va a ser que no!

Siento interrumpir una argumentación tan inspiradora y llena de sabiduría oriental, pero:

¡”Crisis” en chino NO es “peligro” + “oportunidad”!

-¡Pues vaya! ¡Ahora me has chafado! ¿Entonces de dónde surge esta afirmación tan “new age”?

Vamos por partes. Crisis en chino se escribe 危机  pronunciado  “wēi jī” (la “j” suena como en inglés). Efectivamente, la palabra está compuesta de dos caracteres que, como en muchas palabras chinas, forman una sola idea con un significado propio e indivisible, independiente del significado de cada una de ellas.

Con todo, vamos a analizar los dos caracteres por separado.

– 危 wēi adquiere los siguientes significados:

  1. peligroso, peligro.
  2. alto, elevado, escarpado.
  3. moribundo, agonizante
  4. Nombre de una constelación.

-机 jī también escrito de forma tradicional  機  ,  por sí solo tiene el significado de:

  1. resorte, invención.
  2. Cambio súbito.

Pero Ji además es una de esas palabras polivalentes en chino que unida a otros caracteres determina ciertas significación como: máquina, fuerza motriz, importante o cambio. Por ejemplo:

  • 飞机 fēi jī avión
  • 手机 shǒu jī teléfono móvil

Ji también puede formar palabra con hui:  机会  jī huì en este caso adquieren los dos caracteres juntos el significado de oportunidad u ocasión.

Y es probablemente aquí de donde procede la confusión de creer que “ji” por separado también posee el significado de oportunidad. Sin embargo, haríamos mal en precipitarnos a esta conclusión por cuanto demostraría el desconocimiento de la formación de palabras en el idioma chino.

Weiji significa crisis, ni más ni menos, pero en todo caso, analizando sus caracteres, “weiji” significaría: punto, situación peligrosa o momento crítico, de peligro.

En conclusión, si alguna vez volvemos a oír la tan manida expresión de crisis = peligro + oportunidad, podemos llevarnos las manos a la cabeza con gesto de incredulidad pues ya sabemos que nuestro interlocutor profiere un mensaje ideológico interesado o simplemente ignora lo que dice, pues tanto en China como en la Patagonia el significado de la palabra crisis está más próximo al dolor que a la oportunidad.