Agua derramada no se puede recoger

Agua Derramada No Puede Recogerse覆水難收   (覆水难收)
fù shuǐ nán shōu
En la dinastía Han del Oeste, en la provincia de Guiji, vivía un hombre de nombre Zhu Maichen. Él y su esposa, Cui Shi, eran muy pobres y se ganaban la vida recogiendo leña. Maichen era un lector voraz y cuando salían al bosque a recolectar madera siempre llevaba un libro para leer por el camino.

Maichen no se avergonzaba de ser pobre. Cuando leía algo que le deleitaba, lo recitaba en voz alta, sin importarle lo que otros pudieran pensar. Para su mujer esto era insoportable y cuando le pedía que cesase su lectura, él todavía elevaba más la voz. Esto la humillaba y  enfurecía.

—No he tenido un solo día de felicidad desde que me casé contigo. Quiero el divorcio —exigía Cui Shi.

—Tengo cuarenta años, cuando tenga cincuenta tendré éxito y seré rico. Ya verás, estoy  seguro. Se que has sufrido privaciones todos estos años pero algún día te recompensaré. No nos divorciemos, te lo ruego— suplicaba Maichen.

—Eres un soñador —maldecía su mujer. — Quiero el divorcio.

Maichen no tuvo más remedio que aceptar.

Algunos años después, por una recomendación Zhu Maichen fue nombrado funcionario. Por su buena gestión y sus eficaces aportaciones a la corte, poco tiempo después el Emperador Wu le hizo gobernador de Guiji.

El día de la ceremonia del nombramiento, Zhu Maichen llegó en multitudinaria procesión seguido de caballos y carruajes. Entre los espectadores se encontraba su ex mujer. No se imaginaba que el nuevo gobernador no era otro sino su ex marido. Cuando se dio cuenta, salió corriendo para abordarle y bloquear su paso suplicándole que le dejase volver.

Con una sonrisa fría, Maichen dijo:

—Antes, ninguna de mis súplicas te retuvo junto a mi, además me ridiculizabas como un soñador, bien ahora…

Entonces ordenó a uno de sus guardias coger agua y arrojarlo al suelo. Luego dijo a su ex mujer:

—Si puedes recoger el agua derramada, volveremos a estar juntos.

Su mujer estaba tan avergonzada que ni se atrevió a alzar la mirada. Zhu Maichen fustigó  a su caballo y continuó cabalgando.

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