El poder de la meditación

El poder de la meditaciónUn monje taoísta del Monte Hua, de nombre Ming Siyuan, durante más de treinta años había practicado artes mágicas siguiendo la doctrina del Tao. Era un entusiasta maestro de alquimia y meditación y contaba con multitud de seguidores.

En tiempos del reinado de Yongtai, el Monte Hua estaba atestado de tigres. Siyuan aseguraba a su audiencia que no había nada que temer. Sabiendo como controlar la respiración y concentrando el pensamiento uno podría crear un león por cada dedo de la mano y lanzarlos a su voluntad, con eso se conseguiría ahuyentar a cualquier tigre.

Un día a la puesta del sol iba con un grupo de discípulos cuando, en la boca de un barranco, dieron frente con frente con un tigre. Sus seguidores salieron por pies mientras Siyuan permaneció, sin moverse, en el sitio y se abstrajo en meditación.

Al día siguiente, los discípulos decidieron volver al lugar. Todo lo que encontraron fueron sus zapatos desgarrados entre los matorrales cercanos.

太平廣記  Taiping guangji (Antologías de Taiping)

El monje Yan Tong y la vampiresa zorro

En Changning vivía un monje budista de nombre Yan Tong que practicaba la doctrina Dhuta, una forma de vida ascética. Una de las doce reglas de esta doctrina consistía en pasar las noches al aire libre, preferentemente en bosques o cementerios. Lloviera o nevara, su ejercicio nunca debía interrumpirse; fuera asediado por fantasmas o demonios, su mente no debía vacilar.

Una noche de luna llena descansaba al lado del camino entre montones de esqueletos cuando vio como llegaba un zorro corriendo. Sin darse cuenta de estar siendo observado, pues Yan Tong estaba detrás de un árbol, tomó una calavera de un montón, la puso sobre la cabeza y agitó con fuerza. Como la calavera se desintegró tomó otra. Después de cuatro o cinco intentos, por fin dio con una más resistente que se colocó sobre la cabeza con satisfacción. Luego cubrió su cuerpo con hojas y flores y con sólo mirarlas se transformaron en un vestido estampado en flores y, un instante después, el zorro se había convertido en una joven que caminaba moviendo sus caderas esperando a que llegara algún viajero rezagado.

Al poco, se oyeron cascos de una montura aproximándose por el camino. Entonces el zorro fingió lamentarse en voz alta. El jinete al oir voces se detuvo a ver que pasaba.

—Soy una cantante—dijo la vampieresa zorro mientras derramaba lágrimas,—a mi marido y a mi nos habían llamado para actuar en la corte, pero a él lo han matado esta mañana una cuadrilla de bandidos y nos han despojado de todas nuestras pertenencias. Estoy sola y desesperada. Quiero volver al Norte pero no tengo dinero. Si me llevas contigo te doy mi palabra que voy a ser una buena sirviente.

El jinete resultó ser un soldado destinado en un destacamento del Norte. Desmontó y miró a la mujer de arriba a abajo, dando la impresión de estar muy complacido con su aspecto. Intercambiaron algunas palabras más y luego él la ayudó a sentarse detrás en la silla.

Cuando estaban a punto de marchar, Yan saltó de detrás del árbol gritando:

—¡Eh, cuidado, es una vampiresa zorro! ¿Cómo puedes ser tan confiado?

Golpeó la calavera con su bastón. El zorro recuperó su forma original y huyó.

太平廣記  Taiping guangji (Antologías de Taiping)