Magia taoísta

Ninguno de los muchos libros que se han escrito sobre las artes mágicas taoístas enseñan las fórmulas verdaderas, siendo en realidad unas pocas frases breves y concisas.

Song Qingyuan de Dezhou en cierta ocasión visitó a un amigo quien le invitó a pasar la noche en su casa.

—Permíteme invitarte a presenciar un espectáculo esta maravillosa noche de luna llena—le propuso el amigo.

Luego sacó doce taburetes y los colocó en distintos puntos del patio. Así, se sentaron en la entrada principal y bebieron vino a la luz de una vela. Al final de la noche vieron como un hombre trepó el muro y saltó al patio. Dentro comenzó a dar vueltas. A cada taburete que encontraba se detenía e intentaba superarlo con gran dificultad. Durante un tiempo estuvo avanzando y retrocediendo entre los taburetes hasta caer al suelo extenuado. En ese momento se hacía de día.

El amigo de Song llevó al hombre dentro de la sala principal y le preguntó de donde venía.
 
Con una reverencia, el hombre respondió:

—Soy un ladrón. Al saltar al patio encontré nuevos muros que impedían mi paso. Comencé a saltar uno sobre otro pero fui incapaz de llegar al final, por eso decidí dar la vuelta, pero de nuevo me encontré con nuevos muros que me impedían el paso. Terminé tan exahusto que no podía continuar, luego me atrapaste y ahora estoy a tu merced.

El amigo se echó a reir y dirigiendose a Song dijo:

—Ayer vaticiné que un ladrón asaltaría mi casa esta misma noche, así que le tendí una trampa.

—¿Con qué magia hiciste eso?—preguntó Song.

—Magia taoísta—contestó el amigo.— El hombre común no sabe hacer uso de su poder y termina dañándose cuando aprende el arte. Sin embargo tú eres un hombre recto y prudente, si te interesa puedo enseñarte.

Song declinó la oferta.

Su amigo suspiró profundamente diciendo:

—A los que quieren aprender no se les debe enseñar y a los que se les podría enseñar no quieren aprender ¿Acabará extinguiéndose este arte algún día?

紀昀  Ji Yun