Ma Shiliang

En los primeros años del reinado de Yuanhe de la dinastía Tang, un hombre llamado Ma Shiliang cometió un delito que bajo la cruel administración del alcalde de la capital, Sr. Wang, suponía la pena de muerte. Por ello, Ma Shiliang huyó a las Montañas del Sur y se refugió al lado de un sauce en el estanque del Valle del Carbón.

Al amanecer vio descender del cielo en una nube de color rosa un hada que con un martillo de oro en la mano golpeó varias veces una tabla de jade. Acto seguido una flor del loto del estanque comenzó a abrirse hasta florecer completamente mostrando una vaina verde en su interior. El hada arrancó tres o cuatro semillas de la vaina y se las comió. Luego se marchó sobre la nube rosa de la misma manera que había venido.

Ma Shiliang vio que el martillo y la tablilla de jade estaban en el suelo. Salió de su escondite y  golpeó la tabla de jade como había visto antes. La flor de loto se abrió. Después de comer la docena de semillas que quedaban en la vaina, sintió como su cuerpo se volvía ligero como el aire.

Como si fuera una planta enredadera ascendió al cielo por donde había desaparecido poco antes la nube rosa. Llegó a un lugar donde se desplegaba ante la vista un conjunto de espléndidos palacios. Entre los seres celestiales que allí se encontraban estaba el hada que había visto hacía poco. Pero cuando estos descubrieron al intruso, bajaron del estrado para golpearlo con varas de bambú.

Ello provocó que se precipitase por el aire hasta caer al lado de un arroyo donde exhausto se quedo dormido. Cuando despertó vio a una joven afilando un cuchillo. Llevaba el pelo peinado con rizo doble.

—Me han ordenado quitarte la vida, porque has robado las píldoras prohibidas— dijo la joven.

Ma Shiliang aterrado, se postró ante la joven y rogó misericordia.

—No hay manera de escapar a la puñalada fatal— dijo ella. —Sólo la pócima mágica puede salvarte pero para ello debes casarte conmigo.

Ma Shiliang consintió dando su palabra de honor. La joven se marchó y después de un rato regresó con un cuenco de jaspe lleno de arroz cocido. Él comió su contenido y luego se quedó dormido.

Cuando despertó la joven le dijo que la pócima estaba lista. Ma Shilian vio con admiración las  siete píldoras trasparentes de color azul. Después descubrío en su pecho una línea roja como la incisión hecha con un cuchillo afilado. Pero cuando la joven frotó las píldoras sobre la herida ésta cicatrizó sin dejar marca.

—No cuentes nunca a nadie lo que has visto —advirtió la joven, —porque la herida se volvería a reproducir. Soy la hija del dios que guarda las píldoras prohibidas del Valle del Carbón. Es por eso que he podido salvarte la vida.

Juntos vivieron en el Valle del Carbón hasta los primeros años del reino de Huichang. La gente que iba por allí podía verlos de vez en cuando.

Cuando los pescadores volvían a casa frustrados con las manos vacías, arrojaban una nota al estanque, entonces un pez del tamaño que solicitaban terminaba colgando de sus anzuelos.

Taiping Guangji 太平廣記

Régimen disciplinario

Emperatriz WuLa emperatriz Wu, ferviente creyente budista, durante su reinado prohibió matar seres vivos. En consecuencia, en su corte debía mantenerse una estricta dieta vegetariana.

Lou Shide, por entonces director del Servicio de Disciplina, estaba en viaje de inspección por la Prefectura de Shan cuando un cocinero le sirvió cordero a la mesa.

—La Emperatriz prohíbe matar animales vivos. ¿Cómo es que sirves cordero? —Preguntó Lou con energía.

—Al cordero lo mató un lobo, Su Excelencia.— Replicó el cocinero.

—¡Un lobo muy hábil! —exclamó Lou para después dar buena cuenta del cordero.

El siguiente plato era pescado.

—¿Cómo has matado este pescado? —Preguntó Lou de nuevo.

—También lo mató el lobo.

—¿Tú eres tonto? —Gritó Lou. —¿Por qué no dices que lo mato una nutria?

—De hecho lo mató una nutria, Su Excelencia. —Repitió el cocinero

Lou acabó el pescado sin proferir más objeciones.

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