Bebe vino mientras puedas

Sun Duanren, escritor de estilo sutil y elegante, era muy aficionado a la bebida. No obstante, cuando escribía borracho sus artículos eran tan sobresalientes como cuando lo hacía sobrio. Por ello era comparado con el gran poeta de la dinastía Tang, Li Bai, quien cuando bebía disfrutaba de un desbordante genio poético.

En su estancia en Yunnan, siendo inspector de escuelas, una noche de luna clara bebía en soledad sentado en un jardín de bambú y acertó a ver una silueta que miraba fijamente y con ansia el vaso y la jarra de vino.

Sun Duanren se dio cuenta de que se trataba de un espíritu. Se sobresaltó pero no sintió miedo. Sólo tapó la copa con la mano y dijo:

—Hoy no me queda mucho vino, así que no puedo invitarte.

El espíritu se dio media vuelta  y desapareció.

Ya sereno, Sun Duanren se arrepintió de lo que había hecho.

—No era un espíritu ordinario —se dijo. — Estaba buscando un trago de vino y me ha demostrado su aprecio cuando se acercó para beber conmigo. Lamentablemente, yo le he decepcionado y se ha ido.

Entonces, decidió comprar tres jarras de buen vino que puso en el jardín de bambú sobre la  pequeña mesa. Al volver al día siguiente vio que el vino no había sido tocado.

—Este espíritu—dijo dando un suspiro— es muy digno y orgulloso. Puesto que no le traté con cortesía la vez anterior, no ha querido probar ni una sola gota de mi vino.

Pero un bedel le comentó:

—Los dioses y los espíritus pueden oler el vino pero no pueden beberlo.

Sun Duaren oyó estas palabras y emitió un profundo suspiro.

—En ese caso, aprovechemos y apuremos nuestros vasos de vino en vida antes de convertirnos en espíritus porque entonces sólo podremos olerlo.

紀昀  Ji Yun

 

Dos adivinos

Cuenta la historia que cuando Wu Sangui, príncipe de Pinxi, se levantó en armas en  Yunnan contra la corte Qing, un alquimista versado en el arte de leer el futuro decidió ofrecer sus servicios al Príncipe Wu. En su camino a Yunnan se encontró con un hombre que a su vez iba a servir al príncipe.

Viajaron juntos un tiempo compartiendo habitación para dormir. Una noche, cuando el segundo hombre yacía al lado de la pared del Este de la habitación, el alquimista le dijo:

—Sería mejor que no durmieses ahí porque esa pared se va a derrumbar esta noche.

El segundo hombre ni se inmutó.

—Tu predicción no es del todo precisa—dijo.— Efectivamente, la pared va a caer pero no hacia dentro sino hacia fuera.

Más tarde por la noche se confirmó su predicción y, ciertamente,  la pared se derrumbó cayendo hacia el exterior.

Me parece una historia difícil de creer. Si ese hombre era capaz de adivinar en qué dirección iba a derrumbarse la pared ¿Cómo es posible que errase al  prever la inevitable derrota de Wu Sangui?

紀昀  Ji Yun

Vino aguado energético

Cuando conocieron la muerte del tigre de rayas blancas y ojos sesgados de las montañas de Jingyang de manos de Wu Song, cazadores y guerreros de toda la región acudieron a presentarle sus respetos.

—¿De dónde has obtenido la fuerza para luchar contra el tigre?— preguntó uno de ellos.

Recordando el cartel de la posada del desfiladero que avisaba: “No cruzar las montañas con más de tres copas” y teniendo en cuenta las siete copas de vino aguado que había bebido el día que abatió al tigre, Wu Song, en bromas, respondió:

—Se lo debo a la energía que recibí del vino de la posada del desfiladero.

Por estas palabras, los guerreros y cazadores de la zona empezaron a frecuentar la posada del desfiladero, a beber en abundancia su vino y a elogiar la fuerza que les proporcionaba.

—“Está claro”— reflexionó el posadero, cuyo establecimiento antes pasaba inadvertido y donde ahora no cesaban de llegar huéspedes,—“las recomendaciones de la gente importante contrarrestan el vino más aguado.”